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HABLEMOS DEL VINO

Vamos con la segunda parte de esta serie de artículos en los que hablamos de bebidas alcohólicas que se suelen hacer pasar por saludables cuando en realidad no lo son y sus beneficios están sacados completamente de contexto.

En la parte anterior, si no la leíste, hablamos de la cerveza.
En esta ocasión hablaremos del vino y despejaremos algunas dudas frecuentes al respecto.

Vamos allá.

 

RECORDEMOS EL CONTEXTO

En la primera parte hablamos de una serie de factores que se aplicaban a la cerveza y que sirven igual al vino.
A saber:

  1. Tal y como marca el Reglamento (CE) No 1924/2006, no se pueden alegar beneficios a nivel de salud en bebidas que tengan un volumen de alcohol superior al 1,2%. La mayoría de vinos tienen un volumen de entre el 5% y el 15% por lo que legalmente entran en esa categoría.
  2. Hay un interés muy importante en que estas bebidas sean promocionadas como saludables ya que hay importantes grupos de presión para que esto sea así. Y como que médicamente no se pueden alegar esos beneficios, se utilizan medios de comunicación, periódicos, webs “especializadas”, telenoticias, redes sociales, etc…para promocionarlas.
  3. España es un país en el que un % importante de la población es bebedora habitual. Muchos accidentes, tanto de tráfico como laborales, están directamente relacionados con el consumo excesivo de alcohol por lo que promocionar como saludables las bebidas alcohólicas en una sociedad en la que les sobran excusas para empinar el codo…me parece un mensaje desastroso a nivel sanitario.
  4. Cualquier posible beneficio que tengan las bebidas alcohólicas (por el nutriente que sea) se ve eclipsado por el alcohol que tiene.

 

EL VINO ES CARDIOPROTECTOR

Este punto suele ser el que más se oye y el que más se repite cuando hablamos del vino. De hecho, llega al punto de que muchos médicos recomiendan 1-2 copas de vino al día para mejorar la salud cardiovascular a muchos de sus pacientes.

¿Es eso cierto?
¿El consumo de vino está relacionado con una mejora de la salud cardiovascular?

Es bastante difícil de asegurar de forma tajante debido a la naturaleza de estos estudios. No hay duda de que existe mucha “evidencia” que relaciona el consumo moderado de vino (luego hablaremos de qué es la moderación) con una reducción del riesgo cardiovascular, pero la evidencia que apunta a esta relación es, casi en su totalidad, observacional.

Es importante entender que correlación no significa causalidad, y que dos hechos estén relacionados o exista una correlación entre ambos no quiere decir que uno esté causado por el otro. Vamos a poner un ejemplo claro de esto para que se entienda.

Podemos establecer una correlación casi perfecta entre el consumo de helados y la cantidad de personas que se ahogan en playas cada año. Cuanto más elevado es el consumo de helados, más personas mueren ahogadas. Podríamos utilizar estos datos para divulgar que es necesario prohibir los helados para salvar vidas. Sin embargo, la realidad es que estos dos factores no están relacionados y que evolucionen en la misma dirección se debe a un tercer factor que previamente no habíamos considerado: el aumento de la temperatura.

Cuando hace más calor es cuando más personas deciden ir a la playa, y el mero hecho que haya más gente en la playa hace que estadísticamente sea más probable que más personas se ahoguen. Del mismo modo, cuando aumenta la temperatura más gente consume helados para refrescarse. Existe una correlación entre el consumo de helados y los ahogamientos pero existe una relación de causalidad entre el aumento de la temperatura y estos dos factores.

Os pongo otra correlación relacionada: La cantidad de personas que se ahogan en piscinas está directamente relacionado con la cantidad de películas que Nicolas Cage ha hecho en un año determinado. ¿Le decimos al señor Cage que deje de protagonizar películas porque la gente se ahoga en consecuencia?

Sabiendo esto, podemos empezar a dudar de la veracidad de esta posible relación cardioprotectora del vino.

¿Es el vino el que reduce la mortalidad por enfermedades cardiovasculares y mejora la salud cardíaca?
¿O es que hay otros factores implicados en esta mejora de la salud y el vino se confunde entre ellos?
¿Puede ser que en vez de que el vino sea el que mejore la salud cardiovascular sean las personas con mejor salud cardiovascular las que beban vino en moderación? Completamente diferente.

Una teoría más plausible es que las personas que consumen vino en moderación tienen una serie de características que les predisponen a tener mejor nivel de salud general. Suelen ser personas:

  • Con más poder adquisitivo. El dinero está relacionado con mejor salud cardiovascular.
  • Con más consciencia general a nivel de salud. Volvemos a lo que decía antes; ¿Podría ser que las personas que están más preocupadas con su salud beben moderadamente porque se les ha dicho que el consumo de alcohol moderado es bueno para la salud? Es exactamente lo mismo que ocurre con el desayuno. El desayuno está relacionado con una mejor salud porque las personas que se cuidan más suelen desayunar porque han escuchado que es la comida más importante del día.
  • Que fuman menos.
  • Que comen más frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales
  • Que comen menos alimentos ultraprocesados.
  • Siguen una dieta más reducida en calorías totales.
  • Que son más activas y hacen más deporte.
  • Que tienen horarios más regulares y tienen menos estrés diario.

El ejemplo del vino se podría extrapolar a las personas que conducen un Audi, por ejemplo. Si hiciéramos un estudio observacional prospectivo y comparáramos la mortalidad y la prevalencia de enfermedades cardiovasculares de las personas que tienen un Audi con las que no lo tienen seguramente veríamos resultados similares. El coche más caro representa una serie de características que globalmente afectan a la salud de forma mucho más pronunciada.

Dicho esto, hay estudios muy tajantes respecto a la relación entre el vino (o el alcohol en general) y la salud cardiovascular.
Por ejemplo una revisión sistemática de 2014 que concluía que una reducción del consumo de alcohol, incluso en personas con consumo reducido o moderado, es beneficiosa para la salud cardiovascular.

La OMS tiene la siguiente postura sobre el alcohol:

  • Cada año se producen 3,3 millones de muertes en el mundo debido al consumo nocivo de alcohol2, lo que representa un 5,9% de todas las defunciones.
  • El uso nocivo de alcohol es un factor causal en más de 200 enfermedades y trastornos.
  • En general, el 5,1% de la carga mundial de morbilidad y lesiones es atribuible al consumo de alcohol, calculado en términos de la esperanza de vida ajustada en función de la discapacidad (EVAD).3
  • El consumo de alcohol provoca defunción y discapacidad a una edad relativamente temprana. En el grupo etario de 20 a 39 años, un 25% de las defunciones son atribuibles al consumo de alcohol.
  • Existe una relación causal entre el consumo nocivo de alcohol y una serie de trastornos mentales y comportamentales, además de las enfermedades no transmisibles y los traumatismos.
  • Recientemente se han determinado relaciones causales entre el consumo nocivo y la incidencia de enfermedades infecciosas tales como la tuberculosis y el VIH/sida.
  • Más allá de las consecuencias sanitarias, el consumo nocivo de alcohol provoca pérdidas sociales y económicas importantes, tanto para las personas como para la sociedad en su conjunto.

 

También se suele decir que un consumo moderado de alcohol (y vino) reduce la mortalidad poblacional. Sin embargo, los estudios observacionales que encuentran esta relación sufren de los mismos problemas anteriormente descritos. Un metaanálisis de 2016 llegaba a las siguientes conclusiones:

El consumo moderado de alcohol no conlleva una reducción de la mortalidad cuando se compara con las personas abstemias o las personas que beben ocasionalmente.

Otra revisión sistemática de 2018 llegaba a la siguiente conclusión:

Cuanto mayor consumo de alcohol, mayor mortalidad por todas las causas y por diversos tipos de cáncer. El consumo del mismo que minimiza los riesgos es cero.

 

VINO Y GIMNASIO

Desde 2014 corren por internet, y por muchos medios importantes de comunicación, artículos diciendo que una copa de vino equivale a una hora de gimnasio y tranquilizando a las personas que no quieren ir al gimnasio diciendo que tienen una alternativa viable en el fondo de un vaso de vino tinto.

¿Es eso cierto? Probablemente si tienes un poco de sentido común habrás levantado una ceja a modo de incredulidad, pero la realidad es que muchas personas se creen este tipo de noticias porque salen en los medios de comunicación y, sobretodo, porque les dicen lo que quieren oír. Quieren buscar una excusa para no tener que hacer lo que se debe hacer y cualquier artículo que les diga exactamente eso les sirve para justificarse. Esto no es diferente.

Todos los artículos que dicen cosas parecidas utilizan indefectiblemente el mismo estudio. Un estudio hecho en la Universidad de Alberta, Canadá, en el que se observaba que la suplementación con resveratrol mejoraba el rendimiento, la función cardíaca y la fuerza muscular en ratas. Mucho ojo,  que tiene mucha miga. Varios puntos a comentar:

PRIMER PUNTO

El estudio es en ratas. Y esto supone que los resultados obtenidos deben cogerse con pinzas, especialmente cuando intentamos aplicar esos resultados a humanos. Os pongo un ejemplo para que entendáis por qué esto es complicado. Hay estudios hechos en ratas que observan que el ayuno intermitente con un protocolo 20/4 (20 horas de ayuno y 4 horas de alimentación) aumenta la esperanza de vida. Muchas personas usan estos estudios para decir que el ayuno intermitente aumenta la longevidad en personas, pero hay que entender que la esperanza de vida de una rata es mucho menor que la de un humano, y que 20 horas de ayuno en una rata no es equivalente a 20 horas de ayuno en humanos y los resultados probablemente tampoco sean equivalentes. Es decir, 20 horas de ayuno en una rata que tiene una vida media de 2 años sería el equivalente a 4 semanas en un ser humano. Espero que se entienda que no podemos aplicar los resultados que observamos en roedores a humanos sin ningún tipo de pudor.

SEGUNDO PUNTO

Cuando he hablado del estudio que nos ocupa…¿he mencionado en algún momento el vino? No.  He dicho, y lo que el estudio observó, es que la suplementación con resveratrol mejoró el rendimiento.

La siguiente pregunta a hacerse sería: ¿Qué es el resveratrol? Pues es un fenol que tiene propiedades antioxidantes y que se encuentra en diversos alimentos de origen vegetal como las nueces, los cacahuetes, los arándanos, el chocolate negro y las uvas. Y al encontrarse en las uvas se encuentra también en el vino tinto.

Lo importante a tener en cuenta es que todos los estudios que se utilizan para justificar el consumo de vino para supuestos beneficios a nivel de salud y rendimiento no están centrados en el vino, están centrados en el resveratrol. Por lo tanto, bajo ningún concepto se puede decir que como que el resveratrol tiene ciertos beneficios (que ahora matizaremos) el vino es recomendable.

Esta misma lógica es la que comentaba en el artículo de la cerveza. Decir que el vino es bueno para la salud porque tiene resveratrol es igual de irresponsable que decir que la cerveza es buena porque tiene vitaminas del grupo B, o que el bollycao es bueno porque tiene hierro. Es lo mismo que decir que como que el cuerpo necesita agua, es recomendable beber CocaCola porque tiene agua. No tiene sentido. El resveratrol no tiene contrato de exclusividad con el vino y se puede encontrar en otros alimentos, incluidas las uvas. No hace falta transformarlas en una bebida alcohólica para obtener ese resveratrol.

TERCER PUNTO

Las supuestas ventajas del resveratrol. El contexto importa, y las cantidades también. En el estudio de marras que se utiliza para promocionar el consumo de vino se utilizó una cantidad de 146mg/kg de resveratrol durante 12 semanas. Volvemos al mismo punto anterior: el estudio se hizo en ratas. Para ver los mismos beneficios tendríamos que adaptar la cantidad de resveratrol para el peso de una persona. En mi caso, que peso 86kg, debería consumir al día 12,5 gramos de resveratrol durante 12 semanas.

¿Es sencillo obtener esa cantidad? Depende de lo mucho que te guste beber.

Para obtener esos 12,5 gramos de resveratrol debería beber cada día aproximadamente 1600 botellas de vino tinto.
Personalmente no me gusta mucho beber, por lo que lo tendría un poco complicado. No sé si alguien con un poco más de aguante podría lograrlo más fácilmente…

Espero que entendáis que justificar el consumo de vino usando estos estudios es una tontería supina.

CUARTO PUNTO

El mismo investigador que llevó a cabo este estudio, Jason Dyck, hizo una nota de prensa en la página web de la Universidad de Alberta explicando que se habían sacado las conclusiones de su estudio completamente fuera de contexto, que su estudio jamás debía usarse para justificar no entrenar, que una copa de vino NO equivale a una hora de gimnasio, que el vino ni siquiera era lo que se estaba estudiando y que lo que se pretendía era observar los potenciales beneficios de la suplementación con resveratrol en personas que no podían entrenar.

 

VINO Y CÁNCER

A día de hoy hay evidencia bastante robusta que el consumo de alcohol aumenta, de forma lineal, la incidencia de varios tipos de cáncer, especialmente el de boca, laringe, esófago, pecho, hígado e intestinos (colon y recto).

Especialmente en el cáncer de pecho hay cada vez más evidencia al respecto (estudio, estudio, estudio, estudio, estudio, estudio)
Habría que preguntarse seriamente si los supuestos efectos beneficiosos que aporta el alcohol (y el vino en este caso) para la salud cardiovascular merecen la pena cuando aumentan el riesgo de sufrir hasta 6 tipos de cáncer distintos.

Y aparte, sin hablar de la cantidad de accidentes de tráfico, accidentes laborales, incidentes violentos, homicidios y gastos que ocasionan las consecuencias del consumo de alcohol.

 

RESUMIENDO

  • Legislativamente no se pueden promocionar las bebidas alcohólicas con un volumen de alcohol superior al 1,2% como saludables.
  • Los estudios que relacionan el consumo moderado de vino con una mejora de la salud cardiovascular son observacionales. El consumo de vino es un marcador epidemiológico. La mejora de la salud se debe a muchos otros factores, y el consumo moderado de vino, paradójicamente, indica unos mejores hábitos que los que beben mucho o no beben absolutamente nada.
  • Una copa de vino no equivale a una hora de gimnasio. Es el resveratrol el compuesto estudiado, que se encuentra en muchas otras fuentes alimentarias, no tiene exclusividad con el vino y las cantidades utilizadas en esos estudios son imposibles de obtener mediante la dieta.
  • El alcohol aumenta la incidencia de cáncer de forma lineal. Muchas organizaciones alertan que no existe una cantidad segura de alcohol.
  • Si no bebías, no empieces a hacerlo para lograr los supuesto beneficios que aporta. Una buena dieta, rica en verduras, hortalizas, frutas, legumbres, frutos secos, pescados, huevos, carnes de calidad y cereales junto con una rutina de entrenamiento, un buen descanso y un control del estrés es en lo que te debes centrar.

 

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Acerca del autor Ver todas las entradas Web del autor

Victor

Me llamo Víctor y soy el creador de fitnessreal.es

Llevo casi 5 años en el gimnasio y si de algo me he dado cuenta es que en el mundo del gimnasio y la nutrición lo que más abunda es la desinformación y los mitos absurdos.

Por eso creé fitnessreal, para ayudar a la mayor cantidad de gente posible a no cometer todos los errores que yo sí he cometido y hacer más sencillo y gratificante un camino de por sí plagado obstáculos y sacrificios, pero aún así increíble y lleno de satisfacciones.

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